FW15C

Como espero se verá con el tiempo, los coches son una de mis grandes aficiones.

Si bien presto mas atención a los coches de calle por ser la opción mas cercana y
tangible, existen maravillas de la competición que me han llamado la atención.

Uno de ellos es el Canon Williams Renault FW15c, considerado por muchos como
el coche de Fórmula 1 mas avanzado de todos los tiempos.

Culminación del desarrollo de los anteriores FW14, Fw14B y C, entró en
competición en 1993 pilotado por Alain Prost y Damon Hill, consiguiendo entre
los dos 10 victorias, 15 poles y 2 hat-tricks (pole, victoria y vuelta rápida), título
del mundo para Prost y de constructores para Cannon Williams Renault con el
doble de puntos que el segundo clasificado.

El coche era una auténtica computadora rodante e incluía muchos de los avances
que vemos hoy en día en los coches de calle actuales.

Un complejo sistema anti bloqueo de ruedas (ABS), acelerador electrónico y
mandos “fly-by-Wire”, taqués hidráulicos y control de válvulas computerizado,
telemetría, dirección asistida, control de tracción, caja semiautomática de seis
velocidades, etc…

Pero lo mas destacado fue la suspensión activa controlada por ordenador.
Sustituía el conjunto amortiguador-muelle por cilindros neumáticos con válvulas
controladas por un ordenador que recibía datos de las irregularidades del
asfalto desde unos sensores.
Básicamente conseguía que el coche se mantuviera plano y lo mas cerca posible
del suelo fuesen cuales fuesen las condiciones de la misma en cualquier momento.
Fue una auténtica revolución y logró velocidades de paso por curva nunca vistas.

Algo así como una versión de competición de la suspensión del actual Citroën C6 pero en 1993.

También existió una versión con cambio de variador continuo (CVT) que solo se
llegó a usar en pruebas (la prohibió la FIA) por un jovencísimo David Couldhard.

Este mantenía el motor siempre en el régimen óptimo de giro, casi al corte,
donde daba la mayor potencia y torque y usaba el variador continuo para moverse
entre 4 velocidades pero con infinitas variantes.
Se logró suprimir el tiempo perdido en cambiar de marcha y en subir las
revoluciones del motor, entregando en todo momento la máxima potencia.
Era curioso oír un Fórmula 1 sin los típicos aullidos al subir o bajar marchas.
Solo se escuchaba un grito continuo.

Toda esta revolución estaba animada por un motor Renault RS5 V10 a 67º
de 3.5 litros, 40 válvulas y 800 Caballos a 15000 rpm, bestial para la época.

El conjunto pesaba 505 kilos y la relación peso potencia era de 0.63 Kg/Cv

El único problema era que con tanto gadget tecnológico era un verdadero
quebradero de cabeza para los ingenieros poner el coche a punto, pero cuando
se ponía a rodar en el circuito no había quien le hiciera sombra.

En 1994 la FIA prohibió las ayudas electrónicas en la Formula 1 y el coche quedó
como mero objeto de museo.

¿Donde habríamos llegado si no se hubiera vetado la tecnología?

Quizás demasiado lejos.

Como dijo Senna: “Es un coche de otro planeta”

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