Burocracia

Esta semana tocaba renovación del Documento Nacional de Identidad.

¿Se acuerdan de este? Ya no cabe en las carteras de hoy

Otra de tantas obligaciones a las que nos enfrentamos y que resultan una
tarea tediosa y nada gratificante.

Ya que estamos obligados a portar dicho documento en condiciones,
que menos que facilitarle la tarea al ciudadano para tal fin.

Nada mas lejos de la realidad.

El primer inconveniente es haber tenido que esperar a las vacaciones
para poder tener tiempo.

¿Que pasa con los horarios?

La Oficina de Expedición de DNI, Tráfico, el Ayuntamiento, el Catastro,
el Registro Civil, bancos, oficinas de seguros, asesorías…
Como pida mas mañanas libres me van a despedir.

Al menos los organismos oficiales deberían estar disponibles fuera de
horario de oficina.

Trabajar es una obligación (al menos para mí) y ¿tengo que dejar de hacerlo
para poder cumplir con otras obligaciones?

No tiene sentido.

Opté, en primer lugar, por la opción más cómoda: Pedir cita por teléfono.

Como no, el que responde es un ordenador con voz femenina, tono neutro y
saltos entre palabras que acaba por entrar en un bucle sin fin.
El sistema no funciona.

Tras probar varias veces voy hacia el ordenador. A ver si por Internet…

Vaya! Pues parece que se puede pedir cita on-line.
Pero el calendario, que solo abarca hasta septiembre, está completo.

La otra Comisaria de Policía con Oficina de Expedición de DNI que hay en
la provincia donde resido está en una ciudad cercana, pero también tiene el
calendario completo y no hay nada mas allá de septiembre.

Encuentro un teléfono de atención al ciudadano y me sorprendo de que conteste
alguien de carne y hueso.
Me informa de que al ser julio, hay mucho funcionario de vacaciones y están bajo
mínimos, a la vez que la gente aprovecha las suyas para realizar sus trámites.
¡No me digas! Estamos desbordados porque el sistema es subnormal.
¿Nadie ha previsto esta situación?

Me da las indicaciones de la única forma de proceder:
Presentarse en las oficinas de ocho a nueve de la mañana para pedir número.

Sacrificando el sagrado despertar sin despertador de vacaciones, me doy el
madrugón para estar a las ocho en punto en las oficinas.

Pero ¡horror! A varias calles de distancia se divisa una cola que rodea el edificio.

Bueno, supongo que era de esperar, así que me incorporo a ella.
A los pocos minutos anuncian que ya no quedan números.
¿Como? ¿Tan rápido?
Pues sí. Parece ser que solo dan cien números por día.
En la cola no habían menos de trescientas personas a ojímetro.
Además parece que hay individuos que van con un montoncito de DNI’s y piden
número para todos ellos. Y se lo dan.

Se pueden ver caras de auténtica desesperación. No exagero.
Me imagino la frustración del que ha recorrido muchos kilómetros desde el pueblo
para venir a la capital a renovar el DNI y solo ha conseguido perder una mañana
y unas oscuras ojeras.

A la mañana siguiente lo vuelvo a intentar.

Consigo llegar a las siete y media y la cola es tan larga como el día anterior.
El señor que tengo delante es el primero en quedarse sin número.

Lo vuelvo a intentar al día siguiente.
Esta vez llego a las siete de la mañana y, tras mas de una hora haciendo cola
me dan número. Al menos es para el mismo día y para el flamante nuevo DNI-e

Según la funcionaria tengo como una hora de espera.
Me voy a desayunar.

El sitio mas cercano está lleno de caras largas y angustiadas, pero sin ganas
de hablar. Hay silencio.
Me tomo el café y aspiro con fuerza el primer cigarrillo del día mientras ojeo
el periódico.

Los nervios me hacen volver demasiado pronto, pero al fin llega mi turno y
consigo el puñetero documento actualizado.

Llego a casa casi a las doce del mediodía con la sensación de haber tirado a la
basura un bonito día de vacaciones.

Es noticia.
En los titulares: “Misión imposible” o “¡A la cola!”

¡Viva la burocracia!

Pero eso es solo la punta del iceberg.

La Declaración de la Renta, su borrador con sus errores y omisiones y su
infumable página web.

El Catastro con sus registros erróneos que no dejan de serlo por mucho que vayas
una y otra vez a rectificarlos.

Tráfico y sus interminables colas que, a su fin, solo existe la petición de un
documento mas que no te habían solicitado el día anterior.

El Registro Civil que, por ejemplo, para pedir un certificado de nacimiento
(Trámite a realizar para poder realizar otro trámite) te piden el número de
Tomo y Página donde estás inscrito.
¿Como se supone que tengo que saber yo eso?

Y un largo etcétera que se engrosa si decides realizar trámites “no obligatorios”
como comprarte un piso o contraer matrimonio.

Como si con el trabajo no tuviéramos suficiente, tenemos que hacer horas extras
por obligación.

Y en muchas ocasiones, pagar por ello. Pero en efectivo, eh? La tarjeta de crédito
no es una opción. Pobre de tí como no lleves “cash” suficiente.

Pasamos tántas horas en uno de estos...

Las cosas de palacio van despacio, pero al menos podrían ir bien.

¿Saben lo peor de todo?
He salido fatal en la foto del carnet y voy a tener que esperar años para cambiarla.

1 comment so far

  1. la mutuelle on

    hola,su artículo es muy provechoso, gracias otra vez.


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