Archivo de 18/07/08|Página de archivo diario
Me gusta conducir
Me gusta conducir y, por tanto, me gustan los coches divertidos de conducir.
Pero ya no se hacen coches divertidos de conducir.
Coches con carácter, con personalidad propia, que te hagan sentir lo que ocurre y lo que va a ocurrir, que transmitan lo que quieren en cada momento y se quejen cuando no se lo das.
Coches que no conduzcan por ti.
Hoy en día está muy extendida la creencia de que un coche, cuanto más rápido pueda recorrer un determinado trazado, es mas divertido de conducir.
Los coches “deportivos” actuales son capaces de digerir muchos de los errores del conductor, tienen una velocidad de paso por curva muy elevada y pueden enlazar las curvas de una carretera de montaña a toda velocidad sin rechistar, con tan solo preocuparse de girar el volante.
Un chimpancé seria capaz de hacer buenos tiempos con ellos.
Son coches veloces, y punto.
Bueno, me atrevo a decir que también son peligrosos.
A parte de la exagerada potencia con la que van equipados, gracias a sus llantas de 18 pulgadas, los neumáticos extra-anchos y de perfil extra-bajo, suspensiones inteligentes, sistemas electrónicos de estabilidad y tracción, etc… el nivel de tolerancia es extremadamente alto y hace falta mucho para llegar a descomponerlos.
Pero se descomponen. Se “van”
El problema es que cuando esto pasa, la velocidad que lleva el vehículo ya es demasiado alta como para tener opciones de arreglarlo y, el resultado no suele ser agradable.
Esos coches nos desenseñan a conducir.
¿Donde está la gracia en que simplemente el coche vaya hacia donde apuntas con el volante?
Está muy bien para la competición, donde te pagan por llegar antes, o para sentir la velocidad en circuito, pero ¿en un coche de calle?
No quiero decir que un coche divertido de conducir no pueda ser veloz, pero desde luego no debería ser su principal finalidad.
Cuanto tarda en hacer un 0-100 km/h o cual es su velocidad máxima son cosas que deberían estar al final de la lista de prioridades a tener en cuenta para comprar un coche divertido de conducir.
Pero hoy en día no parece que la gente se preocupe de mucho mas.
La frenada, el reparto de pesos, la agilidad del bastidor, la precisión de la dirección y su tacto, el de los pedales y el cambio, qué transmite y cómo lo hace son cosas mucho mas importantes para poder disfrutar de un vehículo creado para tal fin.
¿Saben cual es uno de los coches con los que más he disfrutado?
Un Nissan Micra 1.0 16v
No tiene un aspecto imponente, ni por fuera ni por dentro.
Las cifras, tampoco imponen:
1000 centímetros cúbicos, 55 caballos de potencia, 79 Nm de par, mas de 16 segundos en pasar de 0 a 100 y 150 kilómetros por hora de velocidad máxima.
Pero tiene un acelerador que con solo rozarlo hace que se disparen las revoluciones del motor DOHC de cuatro válvulas por cilindro y que sea muy fácil llegar a las 6000 que dan la potencia máxima con un sonido nada desagradable.
Este motor incita a jugar con la larga palanca de cambios, de recorridos cortos y muy bien definidos con un tacto metálico delicioso y no le cuesta mover los poco mas de 750 kilos que pesa el coche.
La postura de conducción es fácil de encontrar, la dirección asistida rápida y los pedales perfectos para el punta-tacón.
Transmite bien lo que pasa debajo, tanto de delante como de atrás y es fácil percibir cuando nos acercamos al límite.
Con un balanceo al entrar o un roce al pedal de freno en curva nos permite crear a voluntad un pequeño sobreviraje que nos ayudará a redondearla, sin tener que circular a velocidades descabelladas y teniendo un margen de error seguro sin salirnos de nuestro carril.
No intentaría esto con un Audi S3 en una carretera abierta al tráfico.
Está claro que el Audi me arrancará las pegatinas mientras piensa ¿donde va el infeliz ese con una chatarra como esa?, pero yo disfrutaré del trayecto mientras el simplemente va rápido.
Ya no se hacen coches divertidos de conducir porque el concepto de diversión al volante está equivocado y claro, la gente no los compra.
Cuantas veces he escuchado “Me gustan los coches, me gusta conducir, soy un buen piloto y por eso me voy a comprar un Audi S3 o un Mazda 3 MPS”
¿Por qué no un Mazda MX-5 o un Ford Fiesta ST o un Suzuki Swift Sport o un Panda 100HP?
Porque tardan más de 8 segundos en el 0-100 y eso es una eternidad, porque son pequeñitos aunque solo vayan a ser ocupados por el conductor y un acompañante ocasional, porque no tienen “prestigio” o no imponen, porque con ellos uno no puede adelantar a cualquiera que le tosa y vacilar de cochazo, porque tienen motores atmosféricos de gasolina y donde se ponga un turbodiesel…
En fin…
¿Y uno de estos de segunda mano?
Mazda MX-5 NB2
Honda Civic CRX Del Sol
Suzuki Swift GTI
Smart Roadster
Pues porque son de segunda mano y… ¡Puaj!
Tampoco entiendo a quien compra un Subaru Impreza, coche perfecto para disfrutar sobre tierra o barro y rebaja la suspensión y le instala llantas de radio descomunal con neumáticos semi-slick de perfil extra-bajo. Porque masmola.
A la porra las pistas de tierra.
La opción al escaso mercado actual de coches divertidos y al poco valorado de segunda mano es, como no, tener dinero.
Empresas con la filosofía de fabricar deportivos de poco peso, hechos con materiales ligeros y que garanticen la máxima diversión al volante las hay.
Pagarlos y mantenerlos, ya es otra cosa.
Lotus Elise
Donkervoort D8
Ariel Atom
Comarth Xtamy
También es cierto que hay gente para la cual el coche es una necesidad básica y, no teniendo ningún interés en la conducción como diversión o elemento de ocio, deciden adquirir una enorme pastilla de Prozac automovilístico como son los utilitarios actuales.
Para eso están. Para llevar a sus usuarios de A a B sin preocuparse de nada mas que hacer el trayecto lo más cómodo posible.
Buena compra para ese tipo de usuario.
Para mí, conducir uno es como beberme una cerveza caliente, o un refresco de cola sin gas.
Opel Corsa Type-R
Saludos señores.
Voy a darme una vuelta en mi vieja chatarra de segunda mano.
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