Adiós, muñeca
Tenía ganas de conocer al detective Philip Marlowe.
“Adiós, muñeca” está considerada por muchos críticos como la mejor novela de Raymond Chandler, así que me decidí por ella.
Moose Malloy acaba de salir de la cárcel y va en busca de su chica, pero su chica no está. En su búsqueda se topa con el detective Philip Marlowe, que se encargará de mala gana de encontrar a la pequeña Velma. Pista tras pista Marlowe se encuentra con un mundo de corrupción donde el dinero y el poder son lo mas importante, y todo vale para conseguirlos.
“Adiós, muñeca” es la típica novela negra de detectives. Tipo duro con gabardina, cabizbajo y cara cubierta por un sombrero de ala ancha que solo deja asomar el pitillo humeante que se sostiene de milagro en la comisura de los labios. Despacho lúgubre iluminado por los rayos de Sol que se cuelan por los agujeros de las persianas resaltando el polvo en suspensión y el serpenteante humo de la pipa, con mobiliario viejo de madera en cuyos cajones siempre habrá una pistola a mano, o alguna que otra botella de whisky. La policía tocando las pelotas, obstaculizando el trabajo y los malos, que se dan cuenta de quien es el que les va a causar problemas, prestos a confeccionarle un traje de madera.
La novela es entretenida y se deja leer, pero por ahora he tenido bastante. Tiene algunas situaciones forzadas aunque no mas que las rimbombantes descripciones de Chandler:
“Pasaban coches, barriendo el asfalto con una luz fría y blanca, y en seguida desaparecían tragados por las tinieblas… Jirones de bruma perseguían a las estrellas en el cielo”
“Afuera la niebla se había esfumado y las estrellas brillaban como estrellas de metal en un cielo de terciopelo negro…”
El final quizás es demasiado… ¿abierto? O quizás demasiado realista en cuanto a como terminan los casos de corrupción de verdad.
Lo que menos me ha gustado ha sido el detective del que tanto había oído hablar. Philip Marlowe es un tipo duro seguro de si mismo, tanto que llega a ser desagradable. Es chulo, prepotente, arrogante, maleducado, de vuelta de todo, amargado. No tiene clase. Detesto a la gente así, y mas que los pongan en un pedestal. Me toca lidiar con demasiados gallitos en el día a día como para que el supuesto héroe del libro que me ocupa sea uno de ellos.
Pues eso.
Monumento a la corrupción
Estatua en honor a un ciudadano ejemplar.
La promotora del aeropuerto de Castellón, la empresa pública Aerocas, presidida por el propio ciudadano ejemplar, ha encargado una estatua de 24 metros de altura y 18 de diámetro en su honor.
Como si el propio aeropuerto, creado por pura especulación urbanística y para engrosar las carteras de los cuatro amigotes de siempre no fuera bastante, ahora NOS sacan 300000 euros para regocijarse en su megalomanía.
¿Por qué sigue esa gente ahí?
¿Es que la gente está tan aborregada y ciega que no ve lo que están haciendo?
Voy a potar.
¡Cagontó! El gran libro de Ivà
Ramón Tosas Fuentes, Ivà, nos dejó el 22 de julio de 1993 en un fatídico accidente de coche.
Afortunadamente la gente de “El Jueves” ha sabido recopilar en “¡Cagontó! El gran libro de Ivà” algunas de sus mejores historias, aderezadas con bocetos, dibujos, fotografías, curiosidades, etc…
“Maninavaja: el último choriso” e “Historias de la puta mili” fueron sus obras mas conocidas, pero Ivà fue muy prolífico y nos dejó innumerables viñetas en revistas como “El Papus”, “Barrabás”, “El Jueves” y varios periódicos, todas ellas con un humor ácido, irreverente, directo, crudo y cargado de crítica social, política y religiosa. Nunca se cortó un pelo en decir lo que pensaba, no dejaba títere con cabeza.
Sus dibujos en apariencia sencillos, sin apenas decorado, sin color, grotescos, son a mi parecer una verdadera obra de arte. Con un simple trazo, unas pequeñas líneas o unos puntitos podemos reconocer a un personaje famoso, matices en la expresión o un movimiento sutil. Y que decir del lenguaje, algo propio e inconfundible que ocupa la mayor parte de sus páginas ¿Que no lan leío? Po fueno, po fale, po malegro.
Ivà empezó en tiempos difíciles junto con otros humoristas como Óscar Nebreda, Forges, Ricardo, Ferreres, J.L. Martin, Maikel, Gallego y Rey, Máximo, Bernet, Monteys, Toni Batllori, Vizcarra, etc… y para hacerse una idea de lo que es y lo que fue el humor gráfico en España, nada mejor que ver el documental “Artesanos del Humor”
Seguro que tampoco lan vit·to todavía
¡Cagontó!
Caín
¿Qué diablos de Dios es éste que, para enaltecer a Abel, desprecia a Caín?
Cuenta la Biblia que Caín, hijo de Adán y Eva, enloqueció de celos cuando Dios despreció su sacrificio al preferir el que le ofrecía su hermano Abel, y acabó matándolo a golpes con una quijada de burro. Dios lo condenó a una vida errante. Y ya.
José Saramago le da una vuelta de tuerca a la historia y nos cuenta los viajes de Caín, su paso por lugares como las tierras de Nod, la torre de Babel, Sodoma y Gomorra, los muros de Jericó y el monte Sinaí observando las obras de Dios, cada cual mas absurda y desconcertante hasta su embarque en el arca de Noé.
Caín está furioso, Dios no es de fiar, pero tiene un as guardado en la manga y espera paciente el momento de enseñarlo.
Con un humor irónico, José Saramago le da una patada en el trasero a la religión, a Dios, y a las cosas que la humanidad ha hecho en su nombre cuando, como él dice, lo lógico, lo natural, lo simplemente humano, hubiera sido mandar al señor a la mierda.
Muy recomendable. Un final sorprendente. Tengo ganas de coger “El evangelio según Jesucristo” también de Saramago.
P.D.: José Saramago fallece el 18-6-2010
Descanse en paz
El ángel mas tonto del mundo
Es navidad en el pequeño pueblo californiano de Pine Cove, pero Papá Noel no va a venir. Josh, un inocente niño, ha visto como le clavaban una pala en la cabeza y lo dejaban tieso.
Para Josh es una tragedia, los niños se van a quedar sin regalos y sin navidad, así que reza con todas sus fuerzas y le pide a Dios que resucite a Papá Noel. Y Dios le oye. El problema es que al ángel que le envía le falta un hervor.
El policía Theo Crowe con sus problemas para imponerse y dejar la marihuana, su pareja Molly, conocida como “la nena guerrera de allende la frontera” en las películas de serie B que protagonizó, Tucker Case, mujeriego requemado acompañado siempre de Roberto, su murciélago gigante de la fruta, Lena Márquez, la desdichada esposa del cabronazo Dale Parson y otros muchos habitantes de Pine Cove no tienen ni idea de la fiestecita que les ha montado el ángel mas tonto del mundo al ir por ahí resucitando sin to ni son.
La historia es absurda, la trama casi inexistente y el final un tanto decepcionante. Christopher Moore ha estado flojo en estos aspectos. “El ángel mas tonto del mundo” ha de tomarse sin pretensiones, sin esperar algo mas que pasar un rato entretenido leyendo su estilo ácido, crítico, de humor sarcástico, a veces absurdo pero siempre divertido, porque poco mas hay.
No es un plato gourmet, pero sí una pequeña golosina.
“Las armas de tu insignificante Dios gusano son inútiles contra mi superior kung-fu navideño”
Desangre en Dubai
DTM 2010 en Ricardo Tormo
Domingo 23 de mayo de 2010, circuito Ricardo Tormo de Cheste, Valencia.
Segunda carrera de la DTM tras la de Hockenheim. El día lo completan la Mini Challenge, la Porsche Carrera Cup y la Fórmula 3.
Un fantástico día de carreras, con mucho que ver, oír y oler.
Los coches de la DTM son espectaculares, tienen una estética brutal y un sonido atronador que pone los pelos de punta, pero… lo siento mucho, creo que me he enamorado:
Un Safety Car de lujo
Los repostajes me parecieron más rápidos incluso que en la Fórmula 1
Álbum completo AQUÍ
Esta ha sido mi primera vez de carreras en circuito (la verdad es que prefiero los rallyes). Pasar un día en uno es muy sufrido. Mucho Sol (la temperatura del asfalto llegó a los 54ºC), restricciones a la hora de entrar bebida y comida, precios disparatados, aglomeraciones y algún tipo de obsesión enfermiza con las entradas, que pedían en cada esquina por muy “Gold” que las tuvieras. La diferencia de clases es muy acusada, los “VIPS” están de lujo. Con todo, para cualquier aficionado al mundo del motor, vale la pena.
Chantaje en Vigo
Otro artículo publicado por Arturo Pérez-Reverte en el diario digital XLSemanal (diciembre de 2009)
Vigo. O sea, Galicia. España. Estado moderno –dicho sea lo de Estado con las cautelas oportunas–. Democracia constitucional con supuestos derechos y libertades de cada cual. En mi casa mando yo, resumiendo. Y mi amigo Manolo, que es un ingenuo y se lo cree, necesita cubrir un puesto de auditor. Es una oferta seria y bien remunerada. Así que publica un anuncio en la prensa local: «Se necesita auditor para empresa solvente». Y empieza el circo.
La cosa se encarna en inspectora de Trabajo y Asuntos Sociales, con todas sus letras. Hola, buenas, dice la pava. ¿Cómo es que solicitan ustedes un auditor, y no un auditor o una auditora? Mi amigo, que es hombre culto, conoce las normas de la Real Academia en particular y de la lengua española en general, y no trinca de la corrección política ni de la gilipollez pública, como otros, argumenta que auditor es masculino genérico, y que su uso con carácter neutro engloba el masculino y el femenino desde Cervantes a Vargas Llosa, más o menos. No añade, porque es chico educado y tampoco quiere broncas, que no es asunto suyo, ni de su empresa, que una pandilla de feminazis oportunistas, crecidas por el silencio de los borregos, la ignorancia nacional y la complicidad de una clase política prevaricadora y analfabeta, necesite justificar su negocio de subvenciones e influencias elevando la estupidez a la categoría de norma, y violentando a su conveniencia la lógica natural de un idioma que, aparte de ellas, hablan cuatrocientos millones de personas en todo el mundo. Olvidando, de paso, que la norma no se impone por decreto, sino que son el uso y la sabiduría de la propia lengua hablada y escrita los que crean esa norma; y que las academias, diccionarios, gramáticas y ortografías se limitan a registrar el hecho lingüístico, a fijarlo y a limpiarlo para su común conocimiento y mayor eficacia. Porque no es que, como afirman algunos tontos, las academias sean lentas y vayan detrás de la lengua de la calle. Es que su misión es precisamente ésa: ir detrás, recogiendo la ropa tirada por el suelo, haciendo inventario de ésta y ordenando los armarios.
Pero volvamos a Vigo. A los pocos días de la visita de la inspectora mentada, Manolo recibe un oficio, o diligencia, donde «se requiere a la empresa la subsanación de las ofertas vigentes y la realización de las futuras o bien en términos neutros, o bien referida simultáneamente a trabajadores de ambos sexos». Dicho en corto –aparte la ausencia de coma tras futuras y la falta de concordancia de referida–: o en el futuro pide auditor o auditora, con tres palabras en vez de una, en anuncios que se cobran precisamente por palabras, o deberá atenerse a las consecuencias. Y a mi amigo, claro, se lo llevan los diablos. «O es un chantaje feminista más –se lamenta–, o mi anuncio despista de verdad, y algunas mujeres ignorantes o estúpidas creen que no pueden optar a ese puesto de trabajo. Lo que sería aún más grave. Si lo que tanta idiotez de género ha conseguido es que, al final, una mujer crea que ofrecer un trabajo de auditor es sólo para hombres y no para ella, todo esto es una puñetera mierda.» Etcétera.
El caso es que, resuelto a defender su derecho de anunciarse en correcto castellano, Manolo se pone en contacto con los servicios jurídicos del Ministerio de Igualdad, donde una abogada razonable, competente y muy amable –lo hago constar para los efectos oportunos–, le dice que, con la ley de Igualdad en la mano, la inspectora de Vigo «puede haber creído detectar» discriminación en el anuncio, y que la empresa se expone a una sanción futura si no rectifica. «¿Entonces, la legalidad o ilegalidad de mi anuncio depende de la opinión particular de cualquier funcionario que lo lea, por encima de la Real Academia Española?», pregunta Manolo. «Más o menos», responde la abogada. «¿Y qué pasaría si yo recurriese legalmente, respaldado por informes periciales de lingüistas o académicos?», insiste mi amigo. «Pasaría –es la respuesta– que tal vez ganase usted. Pero eso dependería del juez.»
Es inútil añadir que, ante la perspectiva de un procedimiento judicial de incierto resultado, que iba a costarle más que las dos palabras suplementarias del anuncio, Manolo ha cedido al chantaje, y lo de auditor a secas se lo ha comido con patatas. «Auditor, auditora y auditoro con miembros y miembras», creo que pone ahora. Con mayúsculas. Tampoco está el patio para defensas numantinas. Esto es España, líder de Europa y pasmo de Occidente: el continuo disparate donde la razón vive indefensa y cualquier imbecilidad tiene su asiento. Como dice el pobre Manolo, «lo mismo voy a juicio, colega, me toca una juez feminista y encima me jode vivo». Intento consolarlo diciéndole que peor habría sido, en vez de auditor, necesitar otra cosa. Un albañil, por ejemplo. O albañila.
Hasta siempre, Pussy
Fuiste la reina de la casa. La mas bonita, la que tenía mas energía, la que corría mas rápido y la que saltaba mas alto. La que se imponía a dos gatos que te doblaban en peso y tamaño. La que cazaba gorriones al vuelo.
Eras una pícara y una trepa. Mas de una vez desaparecieron muslos de pollo y cabezas de gamba sin que nos diésemos cuenta. Eras muy exigente y no te gustaba que te cogiéramos y te hiciéramos arrumacos a todas horas como nos apetecía, te hartabas pronto y nos gruñías. Pero cuando querías eras las mas buena y cariñosa.
Venías a buscarme para jugar conmigo en tu esterilla, le dabas caricias a Mami y le pedías que se tumbara para colarte bajo las sabanas y dormirte encima de ella ronroneando, le hacías compañía a Mike subida a su ordenador y aguantando sus estrujones, me saludabas desde el balcón cuando pasaba por la calle, te acostabas a nuestro lado para cuidarnos cuando veías que estábamos enfermos.
Pero te has ido y has dejado un vacío muy grande.
Cuando voy a sentarme frente al ordenador y no estás enroscada en mi silla. Cuando no me tapas el monitor pidiendo carontoñas. Cuando voy a tumbarme en el sofá y no estás durmiendo justo en medio. Cuando entro en casa y no me rondas los pies maullando pidiendo comida fresca. Cuando miro el mueble y no estás observándonos desde arriba. Tu pareja Peque, y tu hijo Blacky todavía miran tu esterilla y no comprenden por qué está vacía, y por qué no les caen dos directos en la cara cuando se acercan a ella.
Eras la niña de mis ojos. Te cuidamos lo mejor que supimos. Siempre intentamos que fueras feliz.
Solo espero que hayas tenido una vida la mitad de feliz de lo que tu hiciste la nuestra.
Nunca te olvidaremos.
Todavía con lágrimas en los ojos; Papi, Mami, Mike, Peque y Blacky.
Hasta siempre, Pussy.
Historia del tiempo
¿Que es la gravedad? ¿Es materia la luz? ¿Como es el universo? ¿Tuvo un principio y tendrá un final? ¿Que es un agujero negro? ¿Se puede viajar en el tiempo? ¿Hay mas de tres (o cuatro) dimensiones?
Si alguna vez se han hecho alguna pregunta similar, les interesará leer “Historia del tiempo. Del big bang a los agujeros negros” de Stephen W. Hawking.
Hawking explica de forma sencilla y comprensible los conceptos fundamentales de la mecánica newtoniana, la teoría de la relatividad, la mecánica cuántica y la cosmología contemporánea para entender el origen del universo, la creación del espacio-tiempo y su evolución hasta el presente y futuro. El libro también nos sirve como repaso de la historia de la física teórica y sus descubrimientos.
Si bien algunos conceptos son bastante abstractos y complicados de entender, Hawking narra de forma amena y entretenida los principios científicos mas enrevesados y sin utilizar tecnicismos ni interminables fórmulas matemáticas como otras publicaciones del género llega a un asombroso nivel de detalle y consigue que uno comprenda cosas como el ciclo de vida de una estrella o que el átomo no es tan indivisible como algunos creen.
Desde su publicación en 1988 han habido muchos avances científicos. Hay nuevas teorías sobre la materia y energía oscura y sobre la expansión del universo, por ejemplo, pero nada entendible sin conocer lo expuesto en “Historia del tiempo”
Imprescindible para curiosos y mentes inquietas.
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